Publicidad:
Terra
La Coctelera

Costumbres y tradiciones paganas

Como muchos ya sabéis, en la Edad Media la religión cristiana era la oficial, aunque se sabe que el paganismo perduró en las conductas sociales mínimamente hasta principios del siglo X, los paganos desarrollaron una serie de tradiciones muy curiosas:


Afrodisiacos:

Uno de los afrodisiacos más utilizados en esa época era el de introducir un pez vivo en la vagina de la mujer y esperaban a que muriera, este era cocinado por la mujer y el marido se lo tenía que comer, así era como el marido se cargaba de potencia sexual.

Otro afrodisiaco era amasar la pasta del pan en las nalgas de una mujer o sobre sus partes genitales, provocando así el deseo del hombre deseado.

La sangre de las menstruaciones, la orina de ambos sexos o el esperma del hombre también eran considerados potentes afrodisiacos.

Curaciones:



Para curar a los niños enfermos, los introducían en la tierra de una excavación que estuviera situada en una encrucijada, para que la madre tierra se empapara de la enfermedad liberando así al niño, si el niño dejaba de llorar el ritual había funcionado y este ya no poseía dicha enfermedad.

Cuando un niño tenía tos lo introducían en un árbol hueco.


Embarazo:

Cuando una mujer no deseaba quedarse embarazada se desnudaba, se llenaba de miel todo el cuerpo y se revolcaba en el trigo, los granos que habían quedado pegados en su cuerpo, eran molidos manualmente de izquierda a derecha, finalmente el pan que resultaba de la harina tenía que ser comido por el hombre con el que mantendría la relación sexual.

Espiritismo
:

En esa época era muy habitual el contacto con el más allá sobre todo entre las mujeres. Había varios métodos y rituales para la adivinación:

Uno de ellos consistía en: el adivino o adivina se sentaba encima de una piel de toro en un cruce de caminos de noche, así es como supuestamente podían saber qué es lo ocurriría y en el caso que fuera malo como poderlo solucionar.

Alfabeto pagano llamado Theban

Otro método era el de grabar letras en palos, ya que asociaban las letras a diferentes hechos, y seguidamente los adivinos cogían estos al azar.

Una de las más curiosas era la de la utilización de la Biblia, un clérigo o niño abría por una página el dicho libro y leía el primer párrafo de dicha pagina, lo que ponía se consideraba como una profecía.

Impotencia masculina:

Si deseaban que un hombre fuera impotente anudaban una cinta a cada una de las prendas de vestir de los miembros de la pareja.

Peligro:

Para saber si estaban en peligro arrojaban unos granos de cebada en una hoguera dentro de sus casas y si saltaban es que estaban en peligro.

Pelo:

Consideraban que este era muy importante ya que poseía una fuerza sobrenatural, se ha llegado incluso a saber que había quienes quemaban cabezas, las cocían y bebían la pócima para curar sus enfermedades.

Tiempo:

Para saber el tiempo que haría los próximos días, estudiaban los excrementos o los estornudos de los caballos.

Viajes:

Cuando alguien se iba de viaje, si oía a una corneja graznando procedente de la izquierda lo interpretaban que era como un signo de buen viaje.

Las caóticas catacumbas de Palermo

Bajo las caóticas calles de Palermo, en Sicilia (Italia), existe un lugar donde la frialdad, el silencio y la oscuridad abunda desde hace ya mucho tiempo, es un sitio donde sus habitantes siempre están en sumo silencio, en él no importa el tiempo ni el espacio porque sus habitantes están muertos.

Estamos hablando de uno de los cementerios más macabros que existen, fue construido en 1599 y está situado debajo del monasterio de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, en él hay momificados miles de cuerpos, con ropajes de la época en que vivían y que descansan a la vista de todos los que quieran visitarles, como si de un retrato eterno se tratará.

Si hacemos un retroceso en el tiempo, hasta el siglo XVI, nos encontramos en el monasterio mencionado anteriormente, en 1599 los monjes enterraron al hermano Silvestro de Gubbio en las catacumbas del monasterio.

Con el paso del tiempo, el hecho de enterrar los fallecidos en las catacumbas subterráneas del monasterio fue convirtiéndose en una tradición, hasta aproximadamente en 1920 cuando el doctor Solafia momificó mediante una inyección de compuestos químicos, el cuerpo de la pequeña de 2 añitos Rosalía Lombard, este fue uno de los últimos cuerpos que se depositaron en las catacumbas.

Rosalía Lombard

A día de hoy y desde hace muchos años estas catacumbas son un museo, así que si tenéis la ocasión no dudéis en visitarlo.